pre. No escatimaba nunca el esfuerzo y allá donde era necesario un brazo ó una partícula de cerebro estaba listo el suyo para el sacrificio, dispuesta la partícula para arrojarse como germen. Valor lo tenía á todas horas para brillo de los suyos y mengua de los enemigos. Luchador, como ninguno, parecía dotado por la naturaleza de los mas altos atributos de hombría.
La exageración de sus formas dábale un aspecto raro é impresionante. A ser adusto hubiera causado temor al mas decidido. Pero en sus labios la sonrisa era habitual y ella borraba, segura y rápida, el primer movimiento de disgusto sentido al chocar con su silueta. Sus ojos claros, de una claridad abismática, ponían después una nueva duda en el espíritu de quien le contemplaba por primera vez pero, si hablaba, volvía la duda á desaparecer arrastrada por el ademán gentil y suave, por la voz impregnada de ternuras aunque serena y clara y sin una debilidad en la emisión.
Una vez, en una asamblea de obreros huelguistas á los que él pertenecía, tuvo ocasión de poner a prueba, como nun-