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Página:Carne doliente (cuentos argentinos) (IA carnedolientecue00ghir).pdf/213

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cibió en el apretón de sus manos de coloso el importe de todo su haber sobre la tierra.

Así era él. Impulsivo en la bondad, generoso hasta la esplendidéz y el sacrificio; valiente hasta la temeridad; Hércules siempre...

II

Un día corrió entre los amigos del Hércules la sin par noticia. Estaba enamorado... Nadie había pensado jamás que aquel hombre-montaña pudiera tener novia. Por otra parte nadie, asimismo, pudo hacer recuerdo de haberle conocido alguna relación amorosa. Y esto, ignorase el motivo. no fué causa de extrañeza. Lo era si, lo otro, el que tuviera novia. Grande fué, pues, la curiosidad despertada por conocerla. ¿Quien era ella? El asombro redobló al saberse. Pequeña pero armoniosa. Una figurita vivaracha, elegante,