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LA SONRISA DEL HEROE
I
Se alza un hombre en medio del tumulto y grita: ¡yo aplico la ley! Soy el brazo armado de la sociedad. Inexorable, no perdono. Frío, como una espada, rajo las carnes, divido los cuellos, hundo en las sombras á las víctimas, Como un dogal de hierro ó torniquete terrible, tengo en mis manos el código que no discuto. Sus cláusulas son para mí la palabra sagrada, la voz supre-