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EL BRAVO TRABAJADOR
I
-¡Maldita seca! Y mientras el rostro del labrador se dirige á lo alto en un gesto de desafío y de amenaza, una racha cálida cruza azotándole y envolviéndole en una nube de polvo convertida, á poco andar en remolino de fuego.
Para hacer un trasplante el bravo trabajador ha tenido ese día que abrir á hachazos la tierra. Sobre las fauces abiertas