Ir al contenido

Página:Carne doliente (cuentos argentinos) (IA carnedolientecue00ghir).pdf/253

De Wikisource, la biblioteca libre.
Esta página no ha sido corregida
—249—

-Bueno, vaya lo uno por lo otro ¡qué diantre! exclamo tratando de sacudir aquella onda melancólica que ha hecho presa del maestro, y pretendiendo, ingenuamente à la verdad, infundir en su ánimo lo que sin duda posible él posée en dosis infinitamente mayor que yo: la esperanza.

A todo esto, y con la ayuda de otra azada, maestro y discípulo hemos terminado la tarea de arrimar tierra á las papas.

III

-¿Y ahora, maestro?

-¿No está usted fatigado?

-Absolutamente.

-Entonces, á puntear aquí. ¡Vengan las palas!

Hace siete años que nadie toca esta tierra. Sobre ella han crecido yuyos con ím-