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Página:Carne doliente (cuentos argentinos) (IA carnedolientecue00ghir).pdf/41

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Era el amanecer. Había seca y ya el sol quemaba. El flamante regimiento hendía los campos en aquel día de Enero, ébrio de glorias prematuras. Iba á estrenarse combatiendo á un enemigo considerado fuerte hasta entonces sólo porque eran débiles, muy débiles las fuerzas lanzadas en su persecución. Después de tres horas de marcha hizo alto en una hondonada y destacó una comisión para que interrogara desde la loma. Estaban frente á frente de la columna gaucha.

Al rato la comisión regresaba trayendo nuevas. La columna se ponía en movimiento camino del Sur. Se retiraba al fondo del desierto á paso lento como de paseo solemne. ¿Qué hacer? Se ordenó el avance y poco después el regimiento coronó la loma desde