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Página:Carne doliente (cuentos argentinos) (IA carnedolientecue00ghir).pdf/43

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Y, ardiendo en deseos de encontrarles, dió la voz de avance hacia la loma.

Ya cerca de esta quedó de nuevo asombrado. Sobre ella-arte de magia-la columna gaucha, rehecha sin que faltara un solo jinete, recomenzaba al paso su retirada solemne.

La persecución duró dos días sin conseguir hacerle destrozos al enemigo, quien, más de una vez, llegó á ponerse á tiro del regimiento braveando bajo los disparos de las tercerolas de su vanguardia.

Al atardecer del segundo día, locos de sed y de cansancio, algunos soldados del regimiento rindieron sus armas y sus bríos al sol los dardeaba cruelmente. Hubo rezagados. No podían más. Diez veces el flamante regimiento estuvo sobre la columna y diez veces ésta, desbandada ante su vista, habíase rehecho á la distancia como invitándolo á un nuevo persegimiento.