en el ejercito de la nación formado con todos los rezagos de las montoneras semi-bárbaras.
Entonces tuvo sus primeros amores, sintiéndose ligado á otro destino. Allá, en sus correrías de bruto armado, en el intervalo de los encuentros á lanza, dando un alto al crimen, esparció sus caricias de tenorio rural entre chinas conquistadas, tomadas al asalto como enemigos ó seducidas por sus encantos de joven guerrero. Fueron luces fugaces, pasiones de una hora dispersadas por el vendabal que les empujaba, por la ola de fuego asesino que les envolvía. Luego, en la ciudad, en medio del burdel frecuentado por la soldadesca borracha y pendenciera, él acababa de realizar su primer idilio....
Mucho de ingenuo en el alma, pese al sinsabor y el trajín pasados, dábale aspecto de niño grande, fácil de rendirse al halago y suavidad mujeril. Y se rindió con armas y bagajes al afecto de una manceba de popular haren, entre la sonrisa maliciosa y los dicharachos irónicos de compañeros al parecer más espertos en lides de esta especie.