Ir al contenido

Página:Castelvines y Monteses 1647.pdf/13

De Wikisource, la biblioteca libre.
Esta página no ha sido corregida
291
De Lope de Vega Carpio.

el gruñidor de caſa.

Lid. Y eſtà en ella.

Mar. Que dize de ſu hijo, no pregunta,
como ſuele, prolixas ſutilezas.

Lid. Pocas ſon a ſus vozes mil cabeças,
aqui me eſtuuo agora examinando.

Mar. Preguntote de mí, mas quien lo duda?

Lid. Hartas coſas me dixo, mas yo a todas,
le reſpondi, que no tuuieſſe pena,
que mientras te tuuieſſe por Maeſtro,
y traxeſſe por Ayo, bien podia
dormir a ſueño ſuelto, y confiado
en tu virtud y buen entendimiento:
dixele los conſejos que le dauas,
y quantas ocaſiones le quitauas.

Mar. Bien aya el dia que te di la mano
de amigo, el vino que beuimos juntos,
y las muchachas, cuya limpia caſa,
fue de aquella merienda, campo iluſtre,
pues yo te juro Lidio que no pierdas
en las fianças nada.

Lid. A mi me baſta
cumplir con lo que deuo a bien nacido.

Mar. Oy por eſta merced quiero lleuarte
en caſa de dos bellas foraſteras,
donde veras, con vna guitarrilla,
todo el donayre que deſpierta el guſto.

Lid. Yo voy a ver agora ſi repoſa
nueſtro canſado viejo, tu entre tanto
preuen la caſa.

Mar. Hare cuanto me mandes.

Lid. De oy mas hemos de ſer amigos grandes.

Vayaſe Lidio.

Mar. Eſte es el mayor bellaco,
enuidioſo y ſocarrón,
que ha diſfrazado traición,
con el roſario y el ſaco.
Pero quien quiere viuir
en paz en ajena caſa,
ha de ſufrir lo que paſa,
y ver, y callar, y oír.
Siempre ha de ſer liſonjero,
y haſta el mal agradecer,
y para cauſar placer,
hablador y chocarrero.
Poco obrar, y gran parola
para no caer en mengua,
y cuando alargue la lengua,
ha de picar con la cola.

Eſto del ſeruir entiendo,