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de bahía blanca a buenos aires

mos, tomamos caballos de refresco, y con un soldado por guía llegamos a la Sierra de la Ventana [1]. Esta montaña es visible desde el fondeadero de Bahía Blanca, y el capitán Fitz Roy calcula su altura en 1.000 metros, elevación muy notable en esta parte oriental del continente. No tengo noticia de que ningún extranjero, antes de mi visita, haya subido a esta sierra, y realmente muy pocos de los soldados de Bahía Blanca sabían algo de ella. Oí hablar de yacimientos de carbón, oro y plata, de cuevas y bosques, todo lo cual sobreexcitó mi curiosidad, sólo para llevar un desengaño. La distancia desde la posta era de unas seis leguas, sobre una llanura uniforme del mismo carácter que antes. La cabalgada no dejó de ofrecer interés, sobre todo desde que la montaña empezó a mostrar su verdadera forma. Cuando llegamos al pie del macizo principal tropezamos con grandes dificultades para hallar agua, y creíamos tener que pasar la noche sin ella. Al fin descubrimos alguna examinando de cerca la montaña, pues a la distancia de unos centenares de metros los arroyuelos no se veían por estar sepultados y perderse enteramente en las deleznables calizas y sueltos detritus. No creo que la Naturaleza haya producido jamás una acumulación tan desolada y solitaria de rocas: con razón se le ha dado el nombre de Hurtado, o apartada. La montaña es muy empinada, escabrosa y llena de barrancos, y tan enteramente desprovista de árboles y arbustos, que nos fué imposible procurarnos un palo aguzado para sostener la carne sobre el fuego, hecho con tallos y cañas de cardos [3]. El extraño aspecto de esta montaña con-


  1. Esta sierra tiene de altura máxima 1.060 metros.—Nota de la edic. española.
  2. Los cardos del género Eryngium, abundantísimos en España son llamados cardo cuco o cardo corredor.—Nota de la edic. española.
  3. Llamo a éstos cardos por parecerme el nombre más correcto. Creo que es una especie de Eryngium [2]