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santa cruz, patagonia y las islas falkland

parte de la isla no era más atrayente que el resto. Los gauchos a quienes pregunté, si bien me certificaron la verdad del caso, no supieron explicármelo sino por la gran afición que los caballos cobran a las localidades donde se han criado. Considerando que la isla no se halla enteramente poblada de los que puede mantener, y que no hay fieras capaces de devorarlos, picaba vivamente mi curiosidad conocer la causa limitadora de su multiplicación, en un principio rápida. Que esa causa deba presentarse, más tarde o más temprano, en una isla limitada, es inevitable; ¿por qué el aumento del ganado caballar se paralizó antes que el del vacuno? El capitán Sulivan ha hecho en obsequio mío grandes diligencias para averiguar lo que hay de cierto en este asunto. Los gauchos empleados aquí lo atribuyen principalmente a que los caballos padres se trasladan constantemente de un sitio a otro y obligan a las yeguas a ir con ellos, puedan o no seguirlas los potrillos. Un gaucho refirió al capitán Sulivan que había visto un caballo padre, durante una hora entera, cocear y morder violentamente a una yegua, hasta que la forzó a dejar la cría abandonada a su suerte. El capitán mencionado corrobora esta curiosa relación con el hecho de haber hallado muertos varios potrillos, pero jamás una sola ternera. Además, se hallan caballos adultos muertos con mucha frecuencia, como si estuvieran más expuestos a enfermedades o accidentes que el ganado vacuno. A causa de la blandura del terreno, los cascos crecen a menudo de un modo excesivo e irregular, engendrando cojeras. Los colores predominantes son el ruano y el gris acero. Todos los caballos criados aquí, así domésticos como salvajes, son algo pequeños, aunque de ordinario bien proporcionados; y en cuanto a fuerza, se han debilitado de tal modo, que no sirven para cazar con el lazo ganado vacuno salvaje, siendo, por tanto, preciso importar caballos frescos del Plata, con grandes gastos.

Darwin: Viaje.—T. I.
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