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chile septentrional y perú

tábamos cerca de la Cordillera principal, y las montañas vecinas eran elevadas. En todas las regiones del norte de Chile los frutales producen más, cuando crecen a considerable altura cerca de los Andes, que en las comarcas más bajas del país. Los higos y uvas de esta parte gozan fama de ser excelentes y se cultivan en grandes extensiones. Este valle es quizá el más feraz del norte de Quillota; creo que contiene una población de 25.000 habitantes, incluyendo la de Coquimbo. Al día siguiente regresé a la hacienda, y desde allí, con D. José, a Coquimbo.


2 de junio.—Salimos para el valle de Huasco, siguiendo el camino de la costa, que estaba considerado como menos desierto que el otro. El primer día de camino a caballo nos llevó a una casa solitaria llamada Yerba Buena, donde había pasto para nuestros caballos. La lluvia, que, según he referido, cayó hace quince días, no llegó mas que a medio camino de Huasco; de modo que el débil verdor del campo fué desapareciendo durante las primeras partes de nuestra jornada hasta desvanecerse del todo. Aun en los sitios donde era más vivo, apenas bastaba para hacer recordar el fresco césped y las flores primaverales de otros países. Viajando por estos desiertos se siente uno como prisionero en un sombrío recinto, ansiando ver algo verde y aspirar una atmósfera húmeda.


3 de junio.—De Yerba Buena a Carrizal. Durante la primera parte del día cruzamos un desierto formado por rocas y montañas, y después una larga hondonada arenosa, sembrada de conchas marinas rotas. Había muy poca agua, y ésta algo salada; todo el país de la costa de la Cordillera es un verdadero desierto inhabitado. Vi rastros sólo de un animal viviente que debía abundar mucho, a saber: las conchas de un Bulimus, que formaban montones en los sitios más