que el lascivo regalo al alma envía
tienen de persuadirte y derribarte
y al vano y torpe amor blando entregarte.
¿Es éste el levantado pensamiento
y el propósito firme que tenías
de no ofender a Dios, aunque en tormento
acabases tus cortos, tristes días?
¿Tan presto has ofrecido y dado al viento
las justas, amorosas fantasías,
y ocupas la memoria de otras vanas,
inhonestas, infames y livianas?
¡Vaya lejos de mí el intento vano!
¡Afuera, pensamiento mal nacido!
¡Que el lazo enredador de Amor insano,
de otro más limpio amor será rompido!
¡Cristiano soy, y he de vivir cristiano;
y aunque a términos tristes conducido,
dádivas o promesa, astucia o arte,
no harán que un punto de mi Dios me aparte!
¿Has visto, Aurelio, a mi hermano?
¿Dices a Juanico?
¿Dices a Juanico?Sí.