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terminaron alejarse de ellos y se poblaron una legua al Nordeste de la Ciudad Vieja. Mas como donde quiera que fuesen arrastraban el reato del pecado, á todas partes los seguían las calamidades. El año de 1558, afligió á esta Metrópoli una cruel peste de flujo de sangre de narices, de que murió mucha gente, sin que se le pudiese hallar remedio.

 Esperimentó tambien la Ciudad de Guatemala recios temblores de tierra, que arruinaron gran parte de sus edificios, el año de 1565. Y estos terremotos fueron el motivo por que se juró por Patron á San Sebastian, como se dijo en el capitulo nono.

 No fueron menos ruinosos, los que se padecieron en los años de 1575, 76 y 77.

 El 27 de Diciembre de 4581, fueron en estremo atribulados los moradores de Guatemala; porque habiendo comenzado á arrojar fuego el volcan, este dia fué tanta la ceniza que despidió sobre la Ciudad, que se oscureció el sol y fué necesario encender velas al medio dia. Hiciéronse procesiones de rogacion y las gentes se confesaban á voces, porque creían era llegada su última hora: hasta que quiso el Eterno soplase el viento Norte y llevase la ceniza hacia la mar del Sur, con lo que se aclaró la Ciudad. El 14 de Enero de 82, tornó á vomitar fuego el espresado volcan, con grande abundancia, por 24 horas continuas.

 Tambien los años de 1585 y 86 fueron en estremo amargos para los vecinos de Guatemala; porque habiendo comenzado los temblores de tierra el 16 de Enero de 85, se continuaron todo este año y el siguiente, con tal tezon que no pasaban ocho dias sin que temblase. Aumentóse la tribulacion, con el fuego que por seis meses continuos no cesó de arrojar el volcan. Pero el mayor estrago lo causó el terremoto de 23 de Diciembre de 86, que destruyendo la mayor parte de la Ciudad, sepultó en sus ruinas á muchos de sus moradores, sacudiéndose la tierra con tal fuerza, que los cerros se desgajaron y se abrieron profundas grietas en la tierra.

 Se hizo memorable en esta capital el año de 1601,