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M. S. P. Julio III, el año de 1551, que la Catedral de Guatemala goce todas las gracias é indulgencias concedidas á la Santa Iglesia de Santiago de Galicia. El año de 1546 asistió á la Junta que Convocó en Méjico el Visitador Don Francisco Tello de Sandoval, inquisidor de Toledo; y el de 55 envió un Prebendado de esta Santa Iglesia, para que hiciese sus veces en el Concilio Mejicano primero. Finalmente, lleno de méritos, amado de todos, pasó al descanso eterno, el viernes santo, dia 18 de Abril del año de 63, con universal sentimiento de sus ovejas, que lloraban la falta de su Pastor, su Padre, su Apóstol y su bienhechor. Gobernó este Ilustrísimo Principe la Diócesis de Guatemala 33 años, los cuatro como Provisor y Vicario General del Señor Zumarraga, Obispo de Méjico, y los 29 como Obispo de Guatemala. Varon Apostólico, digno de parangonarse con los Obispos de la primitiva Iglesia: ejemplo y dechado de Prelados, como lo llama Remesal: hombre de grande humildad y caridad, como lo apellida el V. P. Fr. Tomás de la Torre: Pastor destinado por la mano de Dios para la Iglesia de Guatemala, y piedra fundamental de su espiritual edificio, como se esplica otro escritor.

II.—El Ilustrísimo Señor Don Bernardino de Villalpando, natural de Talavera de la Reina. Fué electo Obispo de Cuba, el año de 1559, cuya Iglesia gobernó hasta el de 64, que fué trasladado á Guatemala. Posesionóse de esta Silla Episcopal el año de 65, casi al mismo tiempo que se publicó el Concilio de Trento; y entendiendo dicho Príncipe revocados por el espresado Concilio, los privilegios que permitían á los Regulares administrar los Sacramentos á los indios, comenzó á tratar de secularizar las doctrinas que servían los Religiosos. En efecto, despojó á la Religion de San Francisco de las que tenia en la provincia de Suchiltepequez; é intentó, aunque en vano, hacer lo mismo con las de Totonicapan y Quezaltenango. Despachó edictos, conminando á los Regulares con graves penas, para que no hagan oficios de Curas. De resulta de estas providencias se ocurrió á Su Magestad por