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que habia padecido este famoso puente; y en virtud de el referido Alcalde, con consulta del arquitecto y maestro de mampostería, hizo levantar un bastión en medio de la madre, que cortando el agua con su punta triangular, derrama y peina las corrientes con lenidad, dirigiéndolas á los ojos del puente, é impide que los grandes arboles que trae en sus crecientes este rio, se atraviesen en los arcos, haciendo vayan de punta á ellos y pasen con las corrientes. Y todas las espensas de esta obra se hicieron de los propios de esta Ciudad. Mas siendo como es tan grande la altura de este puente, en las grandes crecientes suelen subir las aguas de modo que pasan sobre sus pretiles: asi sucedió el año de 1762, en que habiendo sido copiosas las lluvias, especialmente la noche del dia 8 de Octubre, fué tal la creciente del rio de los Esclavos, que pasó por sobre el puente, se llevó los pasamanos y lo maltrató considerablemente, costando no pocos pesos su restauración.

Se encuentran en estas costas muchos animales dignos de notarse, ya por sus figuras, ya por sus propiedades, como la danta, el lagarto ó Caimán, el papagayo ó loro, el guacamayo y otros, cuya descripción se halla en el diccionario de Don Antonio de Alcedo, al fin del tomo 5.º Solo echo menos en dicho autor, por lo que toca á estas provincias de que vamos hablando, las hormigas guerreras y la culebra tepulcuat. Las primeras son duplo mayores que las hormigas comunes: andan siempre en forma de un numeroso ejército y se dirigen á los poblados: en la casa donde entran, repartiéndose por toda ella, no dejan viva sabandija alguna, no perdonando aun á los animales grandes, como culebras ó escorpiones, porque como son innumerables, se pegan por todas partes á la culebra, sapo ó rata que encuentran y no solo las auyentan, sino que las matan y devoran hasta los huesos; y asi que está limpia aquella casa, pasan á otra y hacen lo mismo. Pero si al entrar en la casa donde van á hacer este servicio, reciben algún daño, muerden á quien se lo hace y se salen de ella sin limpiarla de sabandijas. La culebra que los indios llaman tepulcuat, tiene dos cabezas una de cada estremo é indiferen-