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siendo real de las fabricas de Alvarado, por su corta vecindad, le dieron el nombre diminutivo de Realejo. Este puerto es quizá el de mejores cualidades que tiene la Monarquía, y pocos habrá en el universo que le hagan ventajas; pues en primer lugar es capaz de que esten en él mil embarcaciones, con toda seguridad: en segundo, es por todas partes muy limpio y hondeable, de suerte que llegan las naves casi a tierra, sin riesgo ni peligro: pues ni al entrar, ni al salir, ni al echar las naos al agua se ha esperimentado desgracia alguna. A mas de esto es muy apreciable este puerto por la gran comodidad que hay en él para la construcción de navios, no solo por las circunstancias que llevamos dichas, sino porque es muy proveído de lona, jarcia, brea y alquitrán: sus astilleros son inagotables, y podrían los vecinos de este Reino sacar ganancias cuantiosas en la fabrica de embarcaciones, como en efecto las lograron en tiempos pasados, cuando se construía en este puerto gran número de barcos, de todos tamaños, y tan estimados que asegura el Cronista Don Francisco de Fuentes, que hubo galeón hecho en el Realejo, que se vendió en 100,000 pesos en el Callao. También tiene este puerto la gran ventaja de que con facilidad se puede poner en estado de defensa; pues, con colocar cuatro piezas de artillería a la entrada del Cardón, quedara perfectamente defendido, así por la eminencia del islote, que coje á caballero la boca, como por ser esta muy estrecha. Este puerto tenia en tiempos pasados distinta entrada de la que ahora tiene, pues antes se entraba por entre la punta de la isla del Cardon, y la Península del Castañon, y navegando rio arriba se iba á desembarcar al pueblo de Nuestra Señora del Viejo (nombre que se le dio no porque fuese de algún hombre viejo, como vulgarmente se piensa, sino por hallarse colocada en el pueblo donde estaba el puerto viejo); pero esta entrada se cegó, porque habiéndose derrumbado con un fuerte terremoto cantidad de peñasqueria así de la isla del Cardon, como de la Península del Castañon, quedó enteramente cerrado este paso á las naves. Negada y perdida esta puerta, se tragina hoy por la que abre la misma isla del Cardon, por