Página:Compendio de la Historia de la Ciudad de Guatemala Tomos I - II.pdf/611

De Wikisource, la biblioteca libre.
Ir a la navegación Ir a la búsqueda
Esta página ha sido corregida
—227—


CAPITULO 19
De la conquista de la Talamanca, en la provincia de Costa-Rica.

Hállase la Talamanca enclavada en la provincia de Costa-Rica, como la Tologalpa en la de Nicaragua y la Taguzgalpa en la de Comayagua; y está situada hacia las costas del mar del Norte. La Talamanca tiene veintiséis parcialidades; pero fuera de ellas hay otras naciones vecinas, como son los Changuenes, que están divididos en trece parcialidades, los Terrabas, los Torresques, Urinamas y Cavecaras. Es tierra muy fragosa y quebrada, tiene muchos rios caudalosos y bosques muy espesos y cerrados, por consiguiente muy enfermiza. Confina esta comarca por el O. y S. con la provincia de Costa-Rica, por el E. con el partido de Chiriquí en la de Veraguas, y por el N. con su mar.

En la historia Betlemítica lib. 2º cap. 4º se asegura que estando de Gobernador y Capitán General de ia provincia de Costa-Rica, Don Rodrigo Arias Maldonado, (después Fr. Rodrigo de la Cruz), por los años de 1660 emprendió la conquista de la Talamanca y aunque espendió 6000 pesos de su caudal y tuvo que sufrir grandes trabajos y fatigas, logró con la mayor felicidad conquistar dicha región, fundó algunos pueblos en ella, levantó decentes templos y puso Ministros evangélicos que catequizasen á sus moradores: y se añade en dicha historia cap. 6º, que S. M. en recompensa de este servicio, le hizo la merced de titularle Marques de la Talamanca. Pero habiendo acabado Don Rodrigo su gobierno y ausentándose de aquella provincia, los Talamancas se volvieron al monte, los pueblos se asolaron, los templos se acabaron y todos los trabajos de Don Rodrigo se perdieron. De suerte que cuando intentaron esta misma conquista, por los años de 1688, los W. PP. Fr. Melchor López y Fr. Antonio Margil, hallaron las entradas de la Talamanca tan cerradas, como si jamás se hubiesen abierto; las sendas tan borradas, como si nadie las hubiese andado: los indios tan montaraces co-