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gráfica que de ella hemos dado en el tomo 1º tr. 1º cap. 4º, artículo de Santa Cruz del Quiché.

Después de esta capital, la ciudad mas considerable del Señorío del Quiché era la de Xelahuh, que hoy es el gran pueblo de Quezaltenango: solo el nombre de este lugar da una cabal idea de su grandeza, pues Xelahuh quiere decir debajo del gobierno de diez, esto es, que aquella ciudad era gobernada por diez Capitanes, y siendo el estilo de estos indios, que cada Capitán gobierna un xiquipil, esto es 8,000 vecinos resulta que tenia 80,000 vecinos, y por consiguiente, como dice el cronista Fuentes, mas de 300,000 habitantes. Estaba esta plaza muy bien fortificada, de suerte que nunca pudieron tomarla, aunque lo intentaron, los enemigos del Rey del Quiché; pero tenia el Eterno reservada su posesión para los Españoles, y asi dispuso que aterrorizados sus moradores con la fama de las hazañas de los Castellanos, que entre otros habían deshecho un escuadrón de 24,000 quezaltecos, que habían salido á impedirles el paso, se retiraron á sus antiguos propugnáculos Excanul, que es el volcan de Quezaltenango, y Cekxak, otro cerro inmediato. Y habiendo nuestro ejército venido á Xelahuh y hallado aquella ciudad desierta y desamparada de sus habitantes, se alojó y pasó en ella aquella noche. Pero esclareciendo las luces de la aurora el día siguiente (dice un MS. de diez y seis fojas que se encontró en el pueblo de San Andrés Xecul, folio 11), los corredores del campo encontraron cuatro Caciques de aquel pueblo, llamados Calel Ralak, Ahpopqueham, Calelahau y Calelaboy, que viniendo á Xelahuh puestos de rodillas en la presencia de Don Pedro de Alvarado, le dijeron sus nombres y dignidad y le aseguraron que ellos de su propia voluntad venían á rendirle sus respetos y estar á su obediencia. Alvarado los recibió con gran benignidad y dice el citado MS. folio 15 que hablaron largamente con un Clérigo y este les dio noticia de nuestros dogmas y de la ley de Dios; pero que si querían la paz y la amistad de los Españoles, fuesen luego á la montaña y con la autoridad de Caciques, redujesen á los indios que estaban retirados en ella á que se volviesen á sus casas. Mostráronse es-