ventaja a las morenas no siéndolo vos. Lo cierto es, sin embargo, que el día es lo que hay más hermoso en la Naturaleza, y que las heroínas de novela, que es lo que hay más bello en la imaginación, son casi siempre rubias. —Nada vale la belleza—replicó ella—si no emociona. Confesad que el día no os hubiera nunca incli— nado a un ensueño tan dulce como este en que os he visto próximo a caer hace un momento, en presencia de esta bella noche. —Convengo en ello—respondi—; pero, en recompensa, una rubia como vos me hubiera hecho sofiar mejor que la más hermosa noche del mundo, con toda su belleza morena. —Aun cuando esto fuese verdad—replicó—, no me alegraría por ello. Yo quisiera que el día, ya que las rubias deben participar en sus intereses, produjese.el mismo efecto. ¿Por qué los amantes, que son buenos jueces de lo que emociona, nunca se dirigen mas que a la noche en todas las canciones y en todas las elegías que yo conozco? —Es muy natural que la noche reciba todas sus gratitudes—le dije. —Pero—insistió ella—también recibe todos sus lamentos. El día no atrae sus confidencias. ¿De dónde procede esto? —Probablemente—respondi—, porque no inspira ese no sé qué de triste y de apasionado. Se diría que durante la noche todo está en reposo. Uno se imagina que las estrellas marchan más silenciosamente que el Sol; los objetos que el cielo presenta son más dulces; Digitized by Google
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