Pública; distribuía en cuatro años el curso normal, del 7 de enero al 31 de octubre; organizaba los exámenes, la formación de programas de enseflanza, y la práctica en las escuelas anexas. Para ser alumno de la Normal se exige tener catorce años cumplidos, y acreditar aptitud, moralidad, y conocimiento de las materias de instrucción primaria, probado en tu previo examen teórico-práctico, y comprometerse á servir en el magisterio durante tres años después de concluida la carrera: para facilitársela, el gobierno puede conceder ochenta pen siones como un estímulo al talento y un premio á la aplicación, y una vez recibido el maestro de instrucción primaria, desde luego se le proporcionará empleo, serán siempre preferidos para desempeñar la dirección de las escuelas nacionales y municipales, y cuando alguno quedare mutilizado por enfermedad, obtendrá como pensión la mitad de su sueldo si ha servido de cinco á veinte años: si el impedimento ocurriese después de permanecer en la enseñanza treinta affos, obtendrá como pensión el sueldo íntegro. Creemos que no puede hacerse más en obsequio de quienes tengan la abnegación suficiente para dedicarse á la enseñanza, y el Sr. Gral. Díaz y el Sr. Lic. Baranda deben ser y serán sin duda bendecidos por quienes en su día se encuentren con que por ellos recibieron instrucción, pudieron comunicarla á sus compatriotas, vivieron cómodamente mientras no les faltaron fuerzas pa ra el trabajo, y no carecieron de pan en la desgracia ó en la vejez. Justamente satisfechos con su fundación, tanto el Presidente como su digno Ministro procuraron desde los primeros instantes atender y mejorar la Escuela Normal según la elevación y carácter que el esta blecimiento exigía, y con tal fin, en junio de 1888 enviaron al Sr. SeTrano á Nueva York para que allí comprase el mueblaje del salón de Juntas, y el de las cátedras de dibujo y de caligrafía que quedaron montadas y surtidas de útiles á la altura y estilo de sus semejantes en la Escuela Normal de Nueva York. Al año siguiente fué comi sionado el mismo hábil y activo director para estudiar en Francia la instalación de las clases de trabajo manual, que en las naciones más cultas complementa la enseñanza normalista. El Sr. Serrano por medio del distinguido director de la Sorbona, en París, entró en relación con M. Jaconlet, director de la Escuela Normal de Saint-Cloud, y con M. Salicis, encargado por el gobierno francés del planteamiento del trabajo manual: guiado por tan insignes pedagogos visitó las escuelas de la calle de Tournefort, del boulevard de la Viliete y de Saint-Cloud; estudió el procedimiento seguido en los diferentes carsos; recogió apuntes especiales sobre lecciones y métodos, y consultando la experiencia de aquellos acreditados profesores, formó el Sr. Serrano un inventario y presupuesto que aprobó el gobierno de México, facilitándole para comprar los instrumentos, herramientas, motores y demás útiles necesarios para las susodichas clases de trabajo ma-
Página:Crónica del undécimo Congreso internacional de americanistas, primero reunido en México en octubre de 1895; (IA cronicaundecimo00olavrich).pdf/158
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