dral, consagrada en 1649, con su bello aprés, obra de Tolsa y de Manso y pinturas de Cabrera: el palacio episcopal, el del Gobierno y el del Ayuntamiento; sus tres grandes hospitales y el magnifico hospicio; su Museo de antigüedades é historia natural y su Biblioteca muy rica; sus colegios y asilos, y sus parroquias, iglesias y capillas. En su historia abundan los grandes hechos y las fechas memorables, como que la valentía de sus hijos y la importancia de la ciudad siempre han estado fuera de toda duda y nadie los ha desconocido jamás. Reconocidos á las atenciones de los poblanos, continuarou los excursionistas su viaje á las seis y media de la mañana del viernes, rumbo á Oaxaca, recreando su vista en los fértiles campos y la contemplación de ciudades como la de Tepeaca, la antigua Segura de la Frontera, fundada por los conquistadores españoles en 1520, y lugar de la reñida acción de guerra librada en 1821 entre las tropas de los independientes Bravo y Herrera y el realista Hevia. Pudieron á su vez al encontrarse en los estériles y salitrosos terrenos de Tehuacán, hacer memoria del insigne caudillo insurgente D. José María Morelos, que con admirable instinto militar allí estableció su cuartel general para desde él amenazar á los realistas de Oaxaca y Orizaba y camino de Veracruz: á esa población van también unidos gratos recuerdos del valor y la pericia del clemente, bondadoso y desventurado Gral. D. Manuel de Mier y Terán. En todas las estaciones de la vía férrea fueron saludados los excursionistas con toda especie de demostraciones de simpatia: en San Antonio Nanahuatipac, en Teotitlán, en Cuicatlán, en Tomellín, se les acogió con músicas, repiques y salvas; las autoridades se presentaron á darles la bienvenida, y próxima ya á caer la tarde y al tocar en Eda los saludó un coro de niños que entonaron un himno á la ciencia, y entre los vitores más entusiastas el tren siguió su via hasta llegar media hora depués á la capital del Estado, la antigua Huayácac, fundada en 1486 por un destacamento de tropas méxicas enviado por el emperador Ahuitzod; la llamada Antequera al ser en 1521 ocupada por los españoles Juan Zedeño y Hermando de Badajoz; trazada y delineada en 1529 por el alcalde Juan Peláez de Berrio; erigida en ciudad por Carlos V en 1532, y elevada á intendencia en 1787. La ciudad de Oaxaca, próspera y engrandecida durante el gobierno virreinal, fué de las primeras grandes po. blaciones que se mostraron favorables al movimiento independiente iniciado por D. Miguel Hidalgo, y allí vertieron en el suplicio su sangre los jóvenes López y Armenta, delegados por el Cura de Dolores para promover la insurrección: sucediéronles en igual sacrificio por la patria los también jóvenes Tinoco y Palacios; pero todos fueron vengados por el muy ilustre D. José Maria Morelos, que tomó á Oaxaca á los realistas el 25 de noviembre de 1812. Tocó al Gral. D. Antonio León consumar la independencia de Oaxaca el 31 de julio de
Página:Crónica del undécimo Congreso internacional de americanistas, primero reunido en México en octubre de 1895; (IA cronicaundecimo00olavrich).pdf/178
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