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Página:Crónica del undécimo Congreso internacional de americanistas, primero reunido en México en octubre de 1895; (IA cronicaundecimo00olavrich).pdf/62

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tada por Luis Lagarto; Cabeza de estudio, escuela de Rembrandt; La Virgen y el Niño, de Pedro de Cortona; En el baño, de Decaisne; El maestro de escuela, de Frezzini; El avaro, del mismo; Alegoria, de Podesti; Episodio del diluno, de Coghetti; San Juan Bautista, de Ingrés; San Jerónimo, de Alonso Cano; El Castillo de Emaus, de F. Zurbarán; Apoteosis de San Agustin, de Andrea Vacaro; San Juan de Dios, de Murillo; Cristo antes de la crucifixión, escuela de Rivera. Se imponen por su belleza los siguientes cuadros cuyos autores no han podido, hasta hoy, precisarse, Santa Catalina de Sena, San Juan en el deserto, San Sebastián, San Jerónimo, El Calvario, Las siete zartudes, Cabeza de San Pedro, y otra de San Jerónimo, Hay también copias excelentes, y algunas magníficas, de Rafael, el Guercino, Guido Reni, Veronés, Tiziano, Rubens, David Teniers, y muy buenos retratos. En las galerías dedicadas á la antigua escuela mexicana, son notables los siguientes cuadros: Santo Tomás, de S. Arteaga; La adoración de los Reyes, de J. Juárez; La Oración del huerto, de Baltasar de Echave; El monasterio de San Lorenzo, del mismo; Santa Cecilia, del mismo; La Sagrada Familia, del mismo; Santos Justo y Pastor, de J. Juárez; San Alejo, del mismo; La Virgen del Apocalipsis, de Miguel Cabrera; San Nicolás, de Antonio Rodriguez; Santa Gertru dis, de Nicolás Rodríguez Juárez; Desposorios de Santa Catarma, de Luis Juárez; Martirio del P. Arbués, de Baltasar de chave; Apartción de la Virgen á San Francisco, de J. Juárez; La Asunción de la Virgen, de Alonso Vázquez; Cristo llevado al sepulcro, de Baltasar de Echave; en esas mismas salas hay algunos muy buenos retratos. Esta enumeración de cuadros notables, que sentimos no poder hacer más extensa y acompañarla de notas descriptivas, pues nos lo impide la naturaleza de este libro, basta, no obstante, para hacer presumir la riqueza del Museo de la Escuela de Bellas Artes de México, y el valor casi incalculable de su colección de pinturas, quizá la más importante de América.