to hasta allí en el Nuevo Mundo. Los indios mismos parecían más civilizados é iban vestidos con cuanto exige la decencia. De ellos supo el almirante que venían de un país rico situado al Occidente, y le instaban para que arribase á él. Tiénese entendido que hablaban de Yucatán. Uno ó dos días hubieran bastado para que el almirante llegara á aquellas costas. A ello se siguiera sin duda el descubrimiento de la Nueva España, y este desgraciado viaje que acabó con el crédito y la vida de Cristóbal Colón, hubiera sido el más útil y glorioso de todos, cerrando su larga y azarosa carrera de un modo digno de su fama. Pero Colón sólo pensaba en el hallazgo de su sofado estrecho, y desoyó las instancias de aquellos naturales. Gobernó un poco al Sur hasta acercarse al Continente, y luego volvió la proa al Este luchando siempre contra las corrientes y los vientos contrarios....' Siguió en el orden de las lecturas de esa tarde el Sr. D. Antonio. Garcia Cubas, con una breve y muy importante memoria explicativa de los planos del Valle de México y de la capital en el siglo XVI, que presentó en la sesión anterior. Como todos los de este distinguido ingeniero, experto geógrafo, acreditado profesor y buen literato, su trabajo, lo mismo el de los planos que el de la memoria explicativa, sou modelo de laboriosidad y de investigación, y acreditan su ciencia y su buen juicio. No puede darse razón de ellos en reducido espacio, y nos limitamos á decir que el Congreso le escuchó con profunda atención y le aplaudió con entusiasmo. En este punto la sesión, el Sr. D. Alfredo Chavero invitó al Exemo. Sr. D. Emilio de León, Ministro de Guatemala en la República Mexicana, á ocupar la presidencia de la mesa, y aceptada la galante cesióu prosiguieron las lecturas. Tocó el turno á un estudio muy notable escrito por el Sr. D. Francisco de P. Andrade, referente á los venerables misioneros Fray Juan de Tecto y Fray Juan de Aora que con el insigne Fray Pedro de Gante llegaron á México en 1523, un año antes que los tambiéu famosos franciscanos compañeros de Fray Martín de Valencia. El objeto del Sr. Andrade no fué principalmente hacer la historia y el elogio ni de Tecto, el confesor de Carlos V y catorce años profesor en la Universidad de Paris, ni de Aora su fiel y distinguido camarada de tareas, en el colegio que para indios fundaron en Texcoco. El fin y propósito del autor de ese estudio fueron los muy meritorios de rectificar un error en que incurrieron aun los más serios y acreditados historia. dores, error por el cual han dicho y repetido que Fray Juan de Tecto murió de hambre durante la expedición de Cortés à las Hibueras, y Fray Juan de Aora en una celda de su convento en Texcoco. El Sr. Andrade hace ver que los dos venerables frailes flamencos acompañarou al conquistador en su expedición contra Cristóbal de Olid;
Página:Crónica del undécimo Congreso internacional de americanistas, primero reunido en México en octubre de 1895; (IA cronicaundecimo00olavrich).pdf/86
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