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CUENTOS

cesiva; encerróse en su toilette con tres sirvientas y alguna amiga íntima para todo lo que era vestirse y adornarse y ponerse linda, hasta desconocida del mismo don Baltasar, no obstante lo mucho que la conocía sus intimidades, pues era de los maridos que tienen por sistema no dormir jamás en cama separada, por razones de alta trascendencia para el porvenir de los afectos conyugales.

Cuando la banda del Gobierno hizo su primer estallido, don Baltasar, que se vestía en el cuarto siguiente al de su mujer, dió un salto de nervios y se le escapó de las manos el chaleco blanco que iba á ponerse, el cual sonó en el piso de tablas con gran ruido, pues tenía en uno de sus bolsillos un inmenso cronómetro amarrado con una cadena maciza de oro medio bruto, para que en su buen andar no se escapase. Así, entre nervioso y conmovido, acabó de ponerse las distintas piezas del traje, porque al oir la banda, los convidados