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CUENTOS

caprichos tenaces; llora con mucha facilidad unos lagrimones como lluvia de verano, que van á depositarse en la quebradura de la nariz, debajo del entrecejo, como en su cuenca natural. Carece de algunas de las más instintivas nociones de todo sér humano, y sus apetitos indefinidos, cuando en él se manifiestan, suelen darle hondos sufrimientos morales. Entonces llora, llora y llora con un gemido sin eco, desgarrador, por lo mismo que es comprimido. Se estremece convulso como los montes cuando el fuego subterráneo pugna por hallar escape. Me imagino su corazón en tales momentos: debe ser un horrible hervor de todo lo informe y lo embrionario, y por eso su manera de llorar tiene mucho de los sacudimientos subterráneos. La ciencia no da á estas cosas todo su profundo sentido trágico. Esos seres incompletos inspiran grande interés, el interés de los arcanos, ocultos tantas veces en el fondo de la intrincada máquina humana; los reflejos de su vida interna