Ir al contenido

Página:Cuentos y diálogos (1882).pdf/104

De Wikisource, la biblioteca libre.
Esta página no ha sido corregida
96
Cuentos y diálogos

año entero frotándose con linimentos y pomadas, saumándose, lavándoso, perfilándose y acicalándose. En el dia, con una hora de preparacion bastaria para presentar ante el sibarita más refinado á la más ruda de las campesinas: prueba irrefragable de que lo adquirido por arte y educacion se trasmite de madres á hijas.

Verdad es que, en cambio, la naturaleza es ménos dúctil ahora, y la hotentota, aunque se friegue y se adobe más que las que iban á presentarse á Aguero, hotentota permanece; de donde, sin duda, el refran que dice: «Aunque la mona se vista de seda mona se queda.» Dejemos, no obstante, refranes y digresiones á un lado, y prosigamos nuestro cuento.

Echeloría, por naturaleza y por arte, por herencia y por conquista, era un primor. Y Mutiloder, que con razon la adoraba, no la lloró perdida, con femenil amargura, sino que, agitando su garrote y haciendo crujir la honda con chasquidos estruendosos, juró buscar á su amada, librarla del raptor, y vengarso de éste descalabrándole de una buena pedrada ó moliéndole á palos.

Cuenta la historia que Mutileder, on el instante de hacer aquel juramento, estaba tan hermoso que no podia ser más. Sus ojos azules,