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Página:Cuentos y diálogos (1882).pdf/135

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Cuentos y diálogos

hetéos, amorréos y jebuséos; caballeros de la casa de Abinadab, rey de Kiriath—Yarin; dos sobrinitos de Og, rey de Basan, á quienes apénas apuntaba el bozo y tenian ocho codos de estatura; varios nietos de Hamnon, rey de los Amonitas; y para complemento de hermosura, como dico Ezequiel, hablando de los pigmeos de Tiro, una pequeña tropa de idénticos pigmeos, que no se levantaban un codo de la tierra, pero que eran certeros y terribles disparando ponzofiosos dardos.

Encubriendo siempre en los abismos oscuros del alma su terrible propósito de matar á Echeloría y de matarse él, Mutileder se ingenió de suerte que se ganó la voluntad de sus jefes inmediatos y hasta del General Benaya, tan ágil para cortar cabezas, segun lo demostró á principios de aquel reinado, enviando al otro mundo, á fin de cimentar bien el trono, á Adonia, hermano mayor del rey, y á otros personajes.

Con este favor, pronto subió Mutileder á capitan de una compañía de filisteos, rubios casi tanto como él, y que formaban parte de la guardia real.

Lo que no pudo conseguir fué ver á Echeloría. Lo que no pudo inspirar fué la absoluta é indispensable confianza para llegar á ser uno de