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Página:Cuentos y diálogos (1882).pdf/145

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Cuentos y diálogos

último suspiro habia recogido. Por esto se enfadó tanto Salomon euando Adonia se atrevió á pedirle por mujer á Abisag. Y habiéndole perdonado que conspirase contra él, no le perdonó aquella insolencia, é hizo que Benaya le matase sin que pudiera valerle el haberse asido al cuerno del altar, en el templo mismo.

Abaris, que tuvo noticia de todo esto, y que áun estaba enojado contra Abisag, tardó en volver á Jerusalen; pero volvió al cabo y precisamente en los dias en que Salomon y la reina de Sabá andaban más afligidos con la dolencia de Echeloría y de Mutileder.

Ignorábase qué proyectos traia Abaris, pero Salomon le recibió bien, porque Salomon apreciaba mucho la ciencia. Ademas, como Abaris era hombre de mundo, lo que se llama un rodaballo muy corrido, Salomon le puso al corriente de todo, á ver si él hallaba remedio para aquel mal.

Abaris aseguró que curaria á los dos jóvenes iberos; pero que, en cambio, deseaba que Salo mon le prometieso que habia de otorgarle un dón que intentaba pedirle. Salomon se lo prometió.

Pasaron despues tres dias, durante los cuales Abaris pareció como que estaba estudiando. Al