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Página:Cuentos y diálogos (1882).pdf/190

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Cuentos y diálogos

Gora. Veo que piensas como Sidarta. Aplaudes, sin duda, su propósito, que yo no comprendo.

PRATYAPATI. Hasta cierto punto pienso como él; poro su propósito es audaz, me parece irrealizable, y por audaz é irrealizablo no le aplaudo.

Si él cstuviese llamado, como cree, á ser el libertador de los hombres, yo veria y haria con gusto cuantos sacrificios hay que hacer para lograrlo.

Gora. Oh Pratyapati! ¡Cuán encontrados sentimientos son los nuestros! Si tú le amas como madre, yo, como esposa, como mujer enamorada le amo. Este modo de amar es ménos fuerte, por lo comun, que el amor de madre. En el amor de madre hay mucho que nace de las entrañas y que allí se arraiga. Por eso, no ya las mujeres, sino las mismas fieras aman á sus hijuelos. La mujer enamorada do un hombre, cuando sólo le ama con el amor de las entrafias, no le ama más que le ama su madre; pero cuando le ama tambien con el amor del espiritu, le ama mil y mil veces más que la madre más amorcsa; le idolatra; le mira como á un dios; tiene fé en él; le cree capaz de todo lo grande y de todo lo bueno; piensa quo de la voluntad de él, que es ley para ella, han de nacer el milagro, el bien y la bienaventuranza para