CUENTOS X DIÁLOGOS gado, para cerciorarme de ella, oyendo tus palabras. Todavía tienes que pasar por un amargo trance, y ansiaba yo conocer el brío que hay en tí para sufrirle.
GOPA. Antes de su abandono, ántes de que esta desgracia me hubiese herido el alma, la imaginacion medrosa me fingia mayor la pena que iba á sobrevenir, y me menguaba los medios de consuelo. Ahora nada bay ya que me aterre. El bien que he gozado y perdido mitiga y áun endulza con sus dejos toda la amargura del mal presente. Mi corazon es cual vaso que ha contenido un licor oloroso y de sabor gratísimo. El licor se ha derramado, pero lo más sustancial y rico que en él habia quedará para siempre en el fondo del vaso é incrustado en sus paredes interiores, y trocará en miel el acíbar que en él se ponga, y en bálsamo el veneno.
PRATYAPATI. Me tranquilizo al notar que el amor que tienes á Sidarta te da energía para sufrirlo todo. Sabe, pues, que fué en vano que el Rey enviase en su persecucion á sus más fieles servidores. No han podido dar con él. Sidarta se ha perdido en el seno de impenetrable y sombría floresta. Allí no es ya el príncipe Sidarta, sino el áspero penitente Sakiamúni. Su