como un gamo; luchaba á brazo partido como los osos, y poseía otra multitud de prendas que le hacian recomendable. Casi se puede asegurar que su único defecto era el de ser pobre.
Mutileder, huérfano de padre y madre, no tenía predios urbanos ni rústicos, vivia como de caridad en casa de unos tios suyos, y en Vesci no sabía en qué emplearse para ganarse la vida.
Era un señor, como vulgarmente se dice, sin oficio ni beneficio.
Frisaba ya en los veinticuatro años, y harto de aquella vida, y ansiando ver mundo, pidió la bendicion á sus tios, quienes se la dieron acompañada de algun dinero, y tomando además armas y caballo, salió de Vesci á buscar aventuras y modo de mejorar de condicion.
Como Mutileder tenía tan hermosa presencia, y era además simpático y alegre, por todas partes iba agradando mucho. Los sugetos de su posicion y campanillas le convidaban á bailes y fiestas, y las damas más graciosas y encopetadas le ponian ojos amorosos; pero él era bueno, pudibundo é inocenton, y nada útil sacaba de todo esto. El dinero que le dieron sus tios se iba consumiendo, y no acudía nuevo dinero á reem plazarle.