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LIBRO II.

estaba encinta, le respondió: «Tanto sabes tú eso como cuál es la espina que te ha punzado caminando por un campo lleno de ellas». Culpándolo uno de que exponía un hijo como si no lo hubiese él engendrado, le respondió: «También se crían de nosotros la pituita y los piojos, y los arrojamos lo más lejos que podemos». Habiendo recibido de Dionisio una porción de dinero, y Platón contentándose con un libro, a uno que se lo notaba, respondió: «Yo necesito dineros; Platón necesita libros». A otro que le preguntaba por qué razón lo reprendía tanto Dionisio, le respondió: «Por la misma que los demás».

 12. Pedía una vez dinero a Dionisio, y objetándole éste haber dicho que el sabio no necesita, respondió: «Dame el dinero, y luego entraremos en esa cuestión». Dióselo Dionisio, y al momento dijo el filósofo: «¿Ves cómo no necesito?» Diciéndole Dionisio:

Aquel que va a vivir con un tirano,
se hace su esclavo aunque libre sea.

 Repuso:

No le es esclavo, si es que libre vino.

 Refiere esto Diocles en su libro De las vidas de los filósofos; otros lo atribuyen a Platón. Estando airado contra Esquines, dijo después de una breve pausa: «¿No nos reconciliaremos? ¿No cesaremos de delirar? ¿Esperas que algún truhán nos reconcilie en la taberna?» A lo cual respondió Éschines: «De buena gana».