rarse, aquél con extenderse, se corrompe.Quien no hace que el pueblo tema se hace temer del pueblo. Son impedidos con mayor facilidad sus tumultos de los hombres intrépidos que de los prudentes; porque él estima más el pecho que el cerebro y se deja más fácilmente forzar que persuadirdadano suele sEl resplandor del fuego que abrasa los que están cerca, engaña el ojo.
Parece hermoso porque reluce; parece bueno, porque alumbra. No se siente el mal hata que se toca el daño.Alborótase el pueblo: hierve, más no vierte fuera del vaso el hervor; muéstrase pronto a seguir al que quisiere venganza.No basta la fortuna para engrandecer a los hombres, si con ella no concurre la virtud; y es vana la virtud donde falta la fortuna.Aquellos que tienen hermanada la virtud con la fortuna, atribuyen todos los sucesos a su misma prudencia y no quieren reconocer la fortuna para nada; y por eso tendrían necesidad de saber que ella es gran parte en los negocios, para que