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Página:Doctrinal de Quevedo. De los reyes, de los ministros, de la guerra, de la justicia, de la mujer, del pueblo (1930).pdf/54

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E. Barriobero y Herrán
 

conviene totalmente ser libre o totalmente servir.

112. No hacen los príncipes mayor yerro que cuando muestran que pueden ser ofendidos. Sólo lo posible es objeto de la voluntad, y no nos movemos a desear aquello que es imposible de alcanzar. Siempre se ha de conservar el temor, pero jamás se debe mostrar.

113. Quien estorba que hurte su ministro, guarda su ministro y su hacienda. Quien le deja hurtar, pierde su hacienda y su ministro.

114. Los tiranos son tan malos, que las virtudes son su riesgo. Si prosiguen en la violencia, se despeñan; si se reportan, los despeñan.

115. De tal condición es la iniquidad del tirano, que la obstinación lo edifica y la enmienda lo arruina.

116. Su medicina se cierra en este aforismo: o no empezar a ser tirano, o no acabar de serlo, porque es más ejecutivo el desprecio que el temor.

117. Más provechoso es al príncipe el que le da cuidado que el que se lo quita; porque, siendo cuidado el reino,