espada, sino con la vileza; no a fuerza de lo que influye el espíritu al que le tiene, sino con lo que dicte la villanía y la traición.
160. Mientras más se quiere conocer al tirano, se está más lejos de conocerlo, pues es tal tiranía, que cada instante reproduce crueldades nuevas con las que desfigura el concepto que se había formado con las pasadas.
161. El que con rigor injusto gobierna, teme a los mismos que por él tiemblan, porque recae sobre su causa este temor.
162. La mayor corona siempre remata en cruz. No hay en esta vida quien de la suya escape. Aun las bendiciones de un padre no se dan sin cruz, y a más bendiciones, más cruces.
163. Es imposible se observe la rectitud donde vive la malicia, porque el pastor loco no puede dirigir el ganado sino al precipicio.
164. La mancha que en el sayal tosco no se advierte, suele ser suma falta en el brocado.
165. Es cada estatua de los mayores un consejo de bronce por lo eterno y efi-