que no puede el monarca vivir sin ellos; pero sean buenos, para que el pueblo no juzgue al rey malosong bra 49. El primer esmalte del que gobierna es la humildad en el trato y en las proevidencias, porque esta poderosa virtud roba los corazones de todos.
Inter 50. No hay cosa más atractiva que la afabilidad en los ministros y en todos; pero en aquellos con mucho más motivo.
La aspereza y el rigor, después de ser públicos sus delitos, ¿qué han de procrear sino horror, aversión y deseos de ruina?Necio es quien se asegura tanto de sí mismo, que, sin temer su caída, a todo se presenta airado; porque hasta llegar al puerto vive expuesto a una tormenla ta el bajel.paugisedbasisoEn no sabiendo regir con prudencia los bienes cuando se alcanzan, son nuevos males que como enemigos ofenp den. sbagsbienslestial sup sol onDebe el ministro meditar que si laa veces el hacer bien a uno origina peligros, muchos más podrá causar el hacer no mal a tantos.pym Is 8 ofNo consiste el tener ministros y