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Página:Doctrinal de Quevedo. De los reyes, de los ministros, de la guerra, de la justicia, de la mujer, del pueblo (1930).pdf/78

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E. Barriobero y Herrán
 

echando al demonio de su príncipe! Para tan grande mal, dijeron que por médicos se buscase un bailarín, un músico; no que le sacase el espíritu, sólo que con la voz y las danzas le aliviase un poco.La medra de muchos criados es el demonio entretenido en el corazón de sus dueños. byQuien al lado de los reyes atiende al descanso del rey y a su comodidad, ése el mal ladrón es.Quien al rey quita la fatiga y el trabajo de su oficio, mal ladrón es, porque le hurta la honra y el premio y el logro de su cargo.Los ministros y príncipes facinerosos, buscan la virtud más calificada para tener que profanar en servicio de los que han menester. Y con ser invención antigua, cada siglo parece que empieza; no lo encareciera en decir que cada día.Los artífices de la maldad suelen extender el poder de sus príncipes hasta que, de puro delgado, le pueden llevar donde quisiere su resuello. on bok.zbeHacer un privado poderoso, rico, es mostrar el poder; conservarle, es acre-