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Página:Dolores - Federico Balart.pdf/27

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o átomo miserable que, sin tino, en ciego torbellino, del mundo, con los átomos guerrea), ello es que existe y siente; y, obra de Dios o aborto de sí mismo, siempre ha de hallar presente, oh eternidad, tu inevitable abismo.

Triste verdad, pero verdad notoria. Dilema que no admite dilatoria: si existe Dios, existe la justicia; y la inicua malicia y la virtud constante y meritoria han de encontrar eterno el premio en las delicias de la gloria o el castigo en las penas del infierno. Si Dios no existe como fuerza externa, si Él no sacó los mundos de la nada, la materia es eterna: porque eterna ha de ser siendo increada. Mas, si en ella el espíritu no anida, si ella sola se rige y se gobierna, ella ha de ser quien sufre dolorida; ¡y, eterno el mundo y el dolor eterno, siempre hallará la mente confundida, a falta de las penas del infierno, el espantoso infierno de la vida!

¡Una vida tras otra!-¡Horrenda suerte! ¡Perdurable agonía!- ¡En pos de las tinieblas de la muerte, surge el lívido albor de un nuevo día! ¡Eterno, inexcusable cataclismo! ¡Tras un abismo, un monte!... ¡Tras un monte, un abismo!... ¡Y un horizonte en pos de otro horizonte!... ¡Y otro!... ¡y otro después!... -¡Siempre lo mismo! ¡Funesto aborto del sepulcro inerte, cada breve existencia consumida termina en las congojas de otra muerte, germen de los tormentos de otra vida!