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retiré la faz; y, al cerrar los ojos, descubrí otro mar:
mar donde se funden sueño y realidad, y lo inverosímil es lo natural;
mar donde terribles turban toda paz las eternas luchas entre el bien y el mal:
lánguidos desmayos de la voluntad; voz de la esperanza, siempre desleal;
sombras de la duda, luz de la verdad; el dolor perenne y el placer fugaz;
¡y es que al duro embate de la adversidad, ver el alma humana siempre es ver el mar!
Julio de 1881
EN TODAS PARTES
En vano me resisto a la evidencia: desde el astro hasta el átomo infecundo, una mano inmortal gobierna el mundo, y un Ser lo vivifica con su esencia.