Página:ECH 1990 2 - Aguirre Cerda, Pedro, Presidencia de.djvu/16

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reparte entre un articulista, un informador y un reporter. Todas estas recompensas acordadas a los que hayan consagrado su vida a la literatura, al arte o las tareas de la prensa, fueron promulgadas bajo la vigencia de los Gobiernos Radicales, para aquilatar los valores de nuestra cultura.

Muchas páginas merecería la conducta del Señor Aguirre Cerda respecto de Gabriela Mistral, considerada como el acontecimiento más importante de nuestro desenvolvimiento literario. El Señor Aguirre, desde mucho antes "adivinó" en Lucila Godoy Alcayaga la presencia del genio y le otorgó, siendo Ministro de Educación del Presidente Juan Luis Sanfuentes las prerrogativas a que tenía derecho. Posteriormente siendo Ministro de Don Arturo Alessandri Palma, concede a Gabriela Mistral el título de profesora secundaria y es nombrada Directora de un Liceo del Estado; y luego al ser Presidente de Chile, la nombra Consul de Elección, con carácter vitalicio. La intuición infalible del Presidente Aguirre lo induce a comprometerse en otra batalla en favor de la poetisa y del renombre de nuestra patria; la presentación de la candidatura de la Mistral, al Premio Nobel de Literatura. Logra interesar su gobierno a personalidades del mundo cultural en todos los países; influir sobre organizaciones literarias. Es además, necesario traducir sus poemas al sueco, idioma en que deberán leerlos los Jurados del Tribunal Literario de Estocolmo. Es necesario, todavía, lanzar una edición francesa de la obra de Gabriela prologada por algún autor mundialmente consagrado que demuestre el aprecio literario de sus poemas en el primer centro literario del Mundo: Paris. Lo que resta, lo daba Gabriela: contar con los méritos que la hagan digna del beneplácito de los severos y experimentados miembros de la Academia sueca. Gabriela Mistral debió recibir el Premio Nobel en 1941, en vida del malogrado Presidente Aguirre, pero la Guerra Mundial paralizó las actividades de la Fundación Nobel. La resolución fue adoptada en 1945. El primer premio literario discernido por el Jurado Nobel después del conflicto, el primer Premio Nobel de Literatura que se hacía recaer sobre un escritor latinoamericano, fué el que recibió Gabriela Mistral en ese año, cuando ejercía la función de Consul Vitalicio en Petrópolis. Era Presidente de Chile Don Juan