Página:ECH 1990 2 - Aguirre Cerda, Pedro, Presidencia de.djvu/23

De Wikisource, la biblioteca libre.
Ir a la navegación Ir a la búsqueda
Esta página ha sido corregida


las Fuerzas Armadas, a las que entregaba el resguardo del orden público y la misión de impedir toda suerte de desmanes y de intervencionismo. La reforma fue aprobada y contó con el concurso de todos los partidos políticos con representación en el Congreso. El estatuto de la Ley N° 6.825 de 11 de Febrero de 1940 rigió el pronunciamiento cívico de 1941 y ha seguido rigiendo con satisfactorios resultados hasta la reforma que implantó la Cédula Única Oficial y la supresión de las secretarias de partidos, a las que se acusaba de promover el cohecho.

Una segunda acusación incohó la Derecha en el Parlamento, contra el Ministro de Relaciones Exteriores Don Abraham Ortega, dando el carácter de gravísimo "affaire" a las irregularidades surgidas por la incorporación a nuestra nacionalidad de elementos raciales provenientes de Europa. No obstante, es el propio gobierno el que ordena una investigación.

La acusación, en definitiva, fue rechazada por el Congreso Nacional; pero, habiéndose puesto en tela de juicio la probidad funcionaria del Ministro, éste dignamente presentó la renuncia.

Alzamiento Militar. En Agosto de 1939 el gobierno anuncia el estallido y el fracaso simultáneo, de un conato sedicioso, capitaneado por el General de División y ex Jefe de la Plaza, Señor Ariosto Herrera Ramírez, que en connivencia con algunos políticos de la oposición, querían hacer presente una pretendida inconformidad de las Fuerzas Armadas con el gobierno del Presidente Aguirre Cerda, al que tildan de comunista. Un tácito acuerdo mueve, cual resorte mágico al pueblo de Santiago. Es de tal manera imponente la manifestación popular que, ni la policía ni las Fuerzas Armadas—que, aparte de la pequeña fracción sublevada por el General Herrera son leales al gobierno—tienen necesidad de intervenir. El conato de subversión, que el historial de la época señala como el "Ariostazo", se desploma solo y sus responsables, son juzgados y sancionados por la justicia ordinaria.

El General Herrera, era un militar sinceramente patriota, transido de nacio-