Este es el documento que se exhibe ahora. Al pie del Memorial de Cervantes, presentado en la forma de costumbre, en que apoya su solicitud con la relación de sus servicios, se ve el decreto del Consejo: «Busqué por acá en que se le haga merced.» En Madrid a 6 de junio de 1590. Y siguen las rúbricas.
Después de recorrer esta Exposición es cuando más se aprecia la necesidad de organizar la publicación de los documentos relativos a la historia de América.
Hoy no se explica la Historia sin la documentación y sin dejar visibles todos los documentos que sirvieron para componer la obra. Ya pasaron los tiempos en que se extraviaba el criterio público con relaciones antojadizas y parciales.
Si hiciéramos un inventario de lo que se ha publicado en esa forma comprobada y de lo que se desconoce, del trabajo hecho y del que falta, se vería que estamos muy atrasados.
Tenemos, es cierto, los cuarenta y dos tomos de la colección de dos Luis Torres de Mendoza y los doce publicados por la Real Academia de la Historia; las publicaciones de Jiménez de la Espada respecto del Perú; de don Justo Zaragoza sobre Méjico; del marino Cesáreo Fernández Duro, y de algunos otros bibliófilos españoles, sin contar las publicaciones dispersas hechas en otros países de Europa y América.
Pero, muertos esos escritores, sus empresas han quedado casi abandonadas; y en cuanto al conjunto general, falta a todo plan y unidad. Además, es poco lo hecho en relación con lo inédito; porque el número de piezas históricas depositadas en diferentes Archivos no bajará de tres millones.
El de Indias sólo posee más de dos millones; el número de documentos que poseen las demás instituciones de Sevilla, conventos y nobleza, es considerable; el Archivo de los Notarios de esta ciudad se compone de más de quince mil documentos que estaban en el convento de San Laureano; de suerte que podemos calcular que hay aquí, sin salir de esta provincia, alrededor de dos y medio millones de papeles viejos relativos a América.
El material geográfico de la Casa de Contratación, en buena cantidad, yace también olvidado; porque muerto Puente y Olea, su obra no ha hallado continuador.[1]
- ↑ Los trabajos geográficos de la Casa de Contratación, por Manuel de la Puente y Olea, Sevilla, librería Salesiana, 1900. Un tomo en folio de 460 páginas.