El historiados Mitre, al hablar del comisionado don Manuel Abreu, le trata de «hombre de cortos alcances y poca discreción», y al general San Martín le hace acusaciones por sus ideas monárquicas. Creo que en tales juicios hay ligereza. Por lo que conozco, el señor Abreu aparece más bien como un funcionario serio, sin odios, y que comunicaba a su Gobierno aquello a que por su empleo estaba obligado.
En cuanto a las ideas monárquicas del general San Martín, ¿puede condenarlas una crítica sana? No. Las mismas ideas abrigaban los primeros capitanes y las inteligencias superiores a quienes se debe la Independencia. «Bolívar no era republicano: su corazón era monárquico».[1]
Y no es opinión de un escritor únicamente, el mismo Bolívar lo dice: «Nuestros conciudadanos no se hallan todavía en aptitud de ejercer, por sí mismos, y ampliamente sus derechos, porque carecen de las virtudes políticas que caracterizan al verdadero republicano».[2]
Como estos dos grandes genios, pensaban los hombres prominentes de la época: creían que después del Gobierno colonial de tres siglos, los pueblos no estaban preparados para pasar violentamente a la República. La educación española que habían recibido las clases media y baja era muy diferente de la que tenían las colonias inglesas. Preveían un período de sangrientas revueltas y de anarquía que malograse o retardase el éxito de su obra, y veían en la Monarquía constitucional una transición necesaria hacia la República, conforme hemos visto acontecer en el Brasil. ¿Tenían razón?
Es preciso distinguir entre la crítica que se inspira en al filosofía de la historia, y la que es más propia á halagar las pasiones populares y arrastra fácilmente a los escritores.
Yo me inclino ante la primera.
- ↑ C. A. Villanueva: Fernando VII y los nuevos Estados, pág. 184.
- ↑ Manifiesto de Cartagena, del Coronel Bolívar, 1812.— Jules Mancini: Bolivar. París, 1914.