de países desconocidos. Esta curiosísima recopilación tenía doble objeto: llevar a los Reyes Católicos el convencimiento de la bondad de su empresa y defenderse contra los que le juzgaban enemigo de los textos bíblicos.
«Me atengo —dice— a la Santa y Sacra Escritura y a algunas autoridades proféticas de algunas personas santas, que por revelación divina han dicho algo de esto.»[1]
Figura también el texto latino de la Medea, de Séneca, y su traducción castellana por el mismo Cristóbal Colón y notas sobre el eclipse de luna observado por él en Jamaica y la isla de Samoa en 1494.
El anuncio del eclipse, como se sabe, en circunstancias en que no tenía que comer, le sirvió muy a tiempo para que los indios, temerosos de un castigo del cielo, le trajeran provisiones para él y los que le acompañaban.
El Imago Mundi viene en seguida, en orden a su importancia. Es un libro en folio, impreso, que contiene varios opúsculos de cosmografía del cardenal Pedro d'Ailly, distinguido prelado francés. Carece de nota de imprenta, pero se cree impreso en Lovaina después de 1480. Lleva al margen la célebre anotación de Cristóbal Colón, o de su hermano Bartolomé como quieren otros, sobre la llegada a Lisboa de Bartolomé Díaz, después de haber descubierto el Cabo de las Tormentas, hoy de Buena Esperanza.
Este libro fué muy consultado por el Descubridor y por el padre Las Casas, y puede asegurarse que a su lectura debió el primero buena parte de sus conocimientos sobre cosmografía; más aún, la realización de algunos de sus proyectos. Así resulta de estas palabras el padre Las Casas: «Este doctor creo cierto que a Cristóbal Colón más entre los pasados movió a su negocio», agregando más adelante, en el mismo capítulo XI de su historia: «Visto lo que Aliaco decía y las razones y autoridades que trae, llegóse muy propincuo Cristóbal Colón y cuasi ya del todo a determinarse.»
Escritores modernos franceses se han ocupado de la noble tarea de reivindicar para su compatriota la parte que le cabe en las empresas de Colón.[2]
La Historia rerum ubique gestarum, de Enea Silvio, más tarde Pío II, impresa por Juan de Colonia, en 1477, en Venecia. Este libro fué, des-
- ↑ Carta a los Reyes Católicos que se halla en el folio 4 del Libro de las Profecías. Es autógrafa de Cristóbal Colón, cuidadosamente escrita.
- ↑ Pierre d'Ailly. Los españoles, principiando por el padre Las Casas, le llaman casi siempre el Cardenal Aliaco o Alliaco. El finado canónigo Louis Salembier, de la Universidad católica de Lille, ha escrito un libro notable: Pierre d'Ailly et la découverte de l'Amérique, París, Letouzey, 1912.