griegos y romanos fueron la lectura predilecta de Cristóbal Colón; y en la obra se ven claramente, sobre todo en el tomo segundo, ya por las numerosas notas marginales, ya por el color que tienen los extremos inferiores de las páginas, las huellas de constantes registros e investigaciones.
Diríase que el inmortal genovés, como han pretendido después otros hombres eminentes, ávido de empresas que marcaran nuevos rumbas a la humanidad, quería reproducir las hazañas de algunos de los héroes pintados por Plutarco.
Marci Pauli: De consuetudinibus et condicionibus Orientalium... Es una versión latina de fray Francisco de Pepuriis que se supone impresa en Amberes por los años de 1485.
He aquí otra obra que tuvo una influencia poderosa en las teorías geográficas del Descubridor, quien empleó todo su esfuerzo por dar con la Cipongo de Marco Polo. Se cree que este ejemplar fué de su uso particular, pasando a su hijo don Hernando.
Oceana Decas. Opera, etc. Esta obra de Pedro Mártir de Anglería fué impresa en Sevilla por el alemán Cromberger en 1511, en caracteres góticos. El ejemplar de la «Colombina» está incompleto; pero contiene una carta manuscrita de la isla española, con las tres carabelas, atribuída a Cristóbal Colón. Como se recordará, unía al Descubridor estrecha amistad con Pedro Mártir de Anglería. Esta circunstancia, la no menos notable de haberse escrito las Décadas Oceánicas en la misma época en que se desarrollaban los sucesos del descubrimiento, y las bellas cualidades de amor a la justicia y a la verdad que adornaban al autor, dan a su obra un valor excepcional.
Los libros cuyos títulos preceden, fueron los compañeros inseparables del descubridor de América. Cuando Bobadilla le mandó encadenado a España, como el más vulgar criminal de 1500, nada produjo más impresión en la ilustre víctima como el despojo de sus libros, hasta que los Reyes Católicos ordenaron que le fueran devueltos. «Tomóle también — dice el padre Las Casas — todos los libros y escrituras públicas que tenía en sus arcas, lo que más dolor le dió que todo».[1]
Y paso a ocuparme de una materia no menos interesante: el examen de los libros manuscritos que ponen a la vista los trabajos de catalogación hechos por el sabio y diligente fundador de la «Biblioteca Colombina».
- ↑ Historia de las Indias, tomo II, cap. CLXXX.