gaba don Hernando el lugar y la fecha de la adquisición; su precio y equivalencia en moneda española, si lo compró en el extranjero; y cuando el libro había sido regalado, nombre del donante y aun señas de él. Estas anotaciones eran generalmente traslados de las puestas en las guardas finales de los libros.
Es una descripción bibliográfica no corriente, y que a veces resulta muy interesante, como cuando escribe: «con la Summa de Geber diómelo (el libro) don Xristobal de Soto maior, hijo de la condesa de Condomina, quando ybamos a las Indias año de 1509», o bien: «este libro era del Adelantado my tio, don Bartolomé Colón» (n.º 3,361), y esta otra: «Este libro se leyó myentra yo comia y cenava, en Sevilla, por febrero de 1538.» (N.º 3,310.) Pésima costumbre que tenía don Hernando, de aprovechar hasta las horas de sus alimentos para estudiar; pues en diciembre de 1519 vemos que hace que le lean «durante el almuerzo y la comida» (n.º 502).
Con algunas excepciones, en que se observa la intervención de uno y hasta dos amanuenses, las notas son de puño y letra del mismo don Hernando: caracteres pequeños y con abreviaturas, pero todo legible.
El efecto que me han producido estos dos libros, al examinarlos personalmente, al ver esos claros y listas de números que están esperando las notas que debieran corresponderles, es el de una labor incompleta y suspendida de golpe por un suceso inesperado. Y así tuvo que ser: la muerte sorprendió a don Hernando durante el arreglo y la catalogación de su biblioteca y en el vigor de su edad.
Probable también es que, uno o dos años antes de morir, si se consultan las fechas de sus anotaciones, hubiera hecho un paréntesis a su labor bibliográfica para concluir otro trabajo no menos importante: la historia de su padre.
Y aquí se suscita una cuestión muy debatida y que en ninguna parte se puede estudiar mejor que en la Biblioteca Colombina, fundada por el mismo autor.
La obra escrita por Hernando Colón sobre su padre
Hace más de veinte años que sostuve en la prensa de Lima una polémica sobre algunos puntos de la vida de Cristóbal Colón, después del descubrimiento de América, y la obra escrita por su hijo don Hernando titulada Historia del Almirante.
Sostenía yo entonces, como sostengo ahora, la autenticidad de este libro, contra los juicios emitidos por un sacerdote jesuíta, cuya ilustra-