Nuestros poetas han dejado atrás al de Mántua: Góngora (Polifemo) dice:
Era un monte de miembros eminente
Este que, de Neptuno hijo fiero,
De un ojo ilustra el orbe de su frente
Émulo casi del mayor lucero.
Y Lope de Vega (La Circe):
El rostro y frente en quien un ojo solo
Imita al cielo miéntras duerme Apolo.
Cuando el coro no cantaba, se colocaba en las gradas de la Timela, altar consagrado á Baco en los teatros griegos, y en la cual el Corifeo ocupaba la parte más elevada. El coro entonaba sus cantos en comun, pero al mezclarse en el diálogo, usaba de la palabra un solo actor entablándose un diálogo entre él y los personajes de la pieza: así es que el coro habla unas veces en singular, como en el pasaje objeto de esta nota, y otras en plural (Vid. Schelegel Cours de litt. dram., Trad. de l' Allem., T, I. p. 101). Nosotros traducimos siempre en plural, creyendo que esta pequeña infidelidad queda compensada con el mal efecto que de otro modo habian de causar en la version las diferencias indicadas.
¡Qué calentura tengo! Sileno, para disculpar su conducta y escapar del castigo que le espera, coge al vuelo las palabras de Polifemo, que cree efecto de un golpe la rubicundez producida por el vino.
Radamanto fué hijo de Júpiter y de Europa. Se grangeó tal reputacion de justo, que mereció formar con Eaco y Minos el tribunal de los infiernos. Su equidad se hizo proverbial: