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Página:El Capital (1898).pdf/106

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CARLOS MARX

metal ya está camino del crisol. Unas más, otras menos, las piezas de moneda se gastan en su curso. El titulo de oro y la substancia de oro, el contenido nominal y el contenido real, principian su proceso de separación. Piezas de oro del mismo nombre pasan á ser de valor desigual, porque son de peso distinto. El oro como medio de circulación se separa del oro como escala de los precios, y cesa con eso de ser el equivalente real de las mercancías cuyos precios realiza. La historia monetaria de la Edad Media y de los tiempos modernos, hasta el siglo XVIII, es la historia de esos embrollos. La tendencia natural del proceso de la circulación á transformar en apariencia la realidad de la moneda ó á hacer de ésta un símbolo de su contenido oficial en metal, es reconocida hasta por las leyes más modernas sobre el grado de la pérdida de metal que pone fuera de curso ó desmonetiza una pieza de moneda.

Si el curso mismo de la moneda separa el contenido real de las piezas de su contenido nominal, su existencia como metal de su existencia funcional, él encierra la posibilidad latente de reemplazar el dinero metálico, en su función monetaria, con signos de otro material ó símbolos. Las dificultades técnicas de la acuñación de muy pequeñas fracciones de oro y plata, y la circunstancia de que metales inferiores sirvieron originariamente como medida del valor en lugar de los más preciosos, la plata en lugar del oro, el cobre en lugar de la plata, los cuales circulaban como moneda en el momento de ser destronados por el metal más noble, explican históricamente el papel de los signos de plata y cobre como sustitutos de las monedas de oro. Ellos reemplazan al oro en aquellas partes de la circulación de las mercancías donde más rápidamente circulan las monedas y, por eso, más rápidamente se gastan, es decir, donde las compras y las ventas se renuevan incesantemente en la más pequeña escala. Para impedir que esos satélites se establezcan en lugar del oro, la ley determina las muy pequeñas proporciones dentro de las cuales solamente deben ser aceptados en pago en lugar del oro. Los círculos particulares en que tienen curso las diferentes clases de moneda, se unen naturalmente entre sí. La moneda divisionaria aparece junto al oro para el pago de fracciones de las más pequeñas monedas de oro; el oro entra constantemente en la circulación por menor, pero constantemente también es arrojado fuera de ella por su cambio con moneda menor[1].

    rio. Así, la nación ha sido burlada y ha pagado por torcer paja para que coman los asnos. Si el comerciante (el mismo North era uno de los más grandes comerciantes del tiempo de Carlos II) tuviera que pagar el precio de la acuñación, no enviaría sin consideración su plata á la Torre, y la moneda acuñada conservaría siempre un valor superior al de la plata sin acuñar.» (North, ob. cit., pág. 18.)

  1. Si la plata no excede nunca de lo necesario para los pequeños pagos, no puede