El contenido metálico de los signos de plata y cobre es arbitrariamente determinado por la ley. En su curso, ellos se gastan aun más rápidamente que las monedas de oro. Su función como numerario pasa, pues, de hecho á ser completamente independiente de su peso, es decir, de su valor. La existencia del oro como numerario se separa completamente de su substancia de valor. Cosas relativamente sin valor, como billetes de papel, pueden funcionar, pues, en su lugar como numerario. En los signos monetarios metálicos, su carácter puramente simbólico está aún hasta cierto punto oculto. En el papel-moneda salta á la vista. Como se ve, ce n'est que le premier pas qui coûte.
No se trata aquí sino del papel-moneda de Estado con curso forzoso. Aquél nace inmediatamente de la circulación metálica. La moneda de crédito, por el contrario, supone relaciones que, desde el punto de vista de la circulación simple de mercancías, nos son aún completamente desconocidas. Notemos, no obstante, de paso que así como el papel-moneda propiamente dicho resulta de la función de la moneda como medio de circulación, la moneda de crédito tiene sus raíces naturales en la función de la moneda como medio de pago[1].
El Estado lanza á la circulación billetes en los cuales se han impreso nombres de moneda, como 1 libra esterlina, 5 libras esterlinas, etcétera. Mientras ellos circulan realmente en lugar de una suma de oro del mismo nombre, en su movimiento no se reflejan sino las leyes del curso de la moneda. Una ley específica de la circulación del papel no puede resultar sino de su relación de representación del
- ↑ Al mandarín de la Hacienda Wan-mao-in se le ocurrió presentar al Hijo del Cielo un proyecto que tendía ocultamente á transformar los asignados del Imperio chino en billetes de Banco convertibles. En el informe del Comité de Asignados de abril de 1854 se le lava la cabeza como es debido. No se dice si recibió también la correspondiente paliza de caña de bambú. «El Comité—dice al fin del informe—ha pesado detenidamente su proyecto y encuentra que todo él es en ventaja de los comerciantes y nada ventajoso para la Corona.» (Arbeiten der Kaiserlich Russischen Gesandtschaft zu Peking über China. Aus dem Russischen von Dr. K. Abel und F. A. Mecklenburg. Berlín, 1858, t. I, pág. 47 y sig.) Respecto de la continua pérdida de peso de las piezas de oro, debida á su circulación, un governor del Banco de Inglaterra, como testigo ante el Comité de la Cámara de los Lores (sobre Bankacts), ha declarado lo siguiente: «Cada año, una nueva clase de soberanos (no políticos, sino como nombre de las libras esterlinas) se hace demasiado liviana. La clase que un año pasa por de peso legal, pierde tanto por el frote, que al año siguiente inclina la balanza en su contra.» (H. o. Lords' Committee, 1848, n. 429.)
ser reunida en cantidades suficientes para los grandes pagos..... El uso del oro en los principales pagos implica también necesariamente su uso en el comercio por menor, pues los que tienen oro acuñado lo ofrecen en pequeñas compras y reciben la vuelta en plata, junto con el artículo comprado; por cuyo medio el exceso de plata, que de otra manera estorbaría al comerciante por menor, es removido y lanzado á la circulación general. Pero si hay bastante plata para hacer los pequeños pagos independientemente del oro, el comerciante por menor tiene entonces que recibir plata por las pequeñas compras, y ésta tiene necesariamente que acumularse en sus manos.» (David Buchanan, Inquiry into the Taxation and Commercial Policy of Great Britain, Edimburgo, 1844, págs. 248-249.)